ECOS DEL CAMINO… Alicia Martel – Almería

Qué puedo expresar de mi experiencia? Es una riqueza de sensaciones y sentimientos. Unas vivencias han sido compartidas con las personas del camino, otras quedarán dentro de mí. La primera sorpresa me llega de una chica que venía sola detrás de mí: sin conocerme de nada me expresó su apoyo, su experiencia y apertura; echándome una mano-entramos en dialogo-. Su nombre es María, yo también le ofrecí mi apoyo en este primer día; ella sin saberlo, me dio la clave, me hizo descubrir cuánto de egoísmo podemos desarrollar ante cualquier situación de la vida cotidiana: “el sálvese quien pueda”; tomé nota ya desde el comienzo, para hacer lo mismo, con quienes caminaban a mi lado a lo largo del recorrido. Quiero destacar, los buenos deseos en el saludo mutuo cuando se cruzaban conmigo: “buen camino” así íbamos transmitiendo motivación, esperanza, respiro, horizonte y fuerzas. Cualquiera que fueras, y en igualdad éramos caminantes. Así conversé con unas de Valencia, que conocían a las Oblatas, dos chicos estudiantes de Santiago, una mujer de Alemania sola y otras personas más anónimas. También tuve la suerte de caminar en distintos momentos al lado de varias amigas y compañeras de la Familia Oblatas. En el grupo teníamos claves para hacer el camino-tocando realidades, pisando tierra, recogiendo las cruces a nuestro paso, etc. El realismo del camino compartido o no, así como el cuidado de mis creencias cristianas, me llevaban a sumergirme en el interior de mi misma, reconociendo y valorando la espiritualidad en todo lo que veo, siento y toco. Desde ahí la vida tiene sentido. Y como dice el dicho popular: “el camino empieza ahora”.
Ya de vuelta en Almería, recojo algunas resonancias. Besos para quienes compartieron el camino conmigo.
Con cariño.
Alicia Martel